En la producción ganadera, el costo del alimento puede representar hasta el 60% o 70% de los gastos totales de operación. Ante este panorama, muchos productores cometen el error de intentar reducir costos adquiriendo insumos de baja calidad. Sin embargo, la ciencia pecuaria es clara: una nutrición deficiente no ahorra dinero, lo pierde a través de una menor tasa de crecimiento, problemas reproductivos y mayor susceptibilidad a enfermedades.

En INFASA, entendemos que la nutrición animal no es un gasto, sino el motor de la rentabilidad, y la sostenibilidad del negocio. Cuando el ganado recibe los nutrientes exactos en las etapas adecuadas, la granja se convierte en una operación más sostenible y lucrativa.
Maximización de la eficiencia de conversión
El indicador de éxito más importante para un productor es la Eficiencia de Conversión Alimenticia (ECA). Una nutrición de precisión permite que el animal transforme cada kilo de alimento en más kilos de carne o litros de leche en menos tiempo.
- Impacto económico. Al reducir los días de engorda o aumentar la persistencia láctea, el retorno de inversión (ROI) se acelera, permitiendo ciclos de producción más cortos y eficientes.